El TPV cobra en la calle. El depósito se ve en el teléfono.
Cobras todos los días. El problema no es cobrar — es lo que pasa después. La comisión que se lleva el banco y nunca terminas de entender. El dinero que tarda en aparecer. La sensación de que la regla la pone otro, y a ti te toca aceptarla.
Con BLOCKPOINT cobras donde ya cobras, con un punto de venta igual de simple. Lo que cambia es lo que viene después. El depósito llega directo, a una cuenta que es tuya. Lo ves en tu teléfono, cuando ocurre. Sin intermediario decidiendo cuándo. Lo que se te debe, se te paga — y queda registrado donde cualquiera puede comprobarlo.
No necesitas dominar aplicaciones ni saber de cripto. Necesitas tu negocio y querer cobrar mejor. El resto se aprende usándolo, a tu ritmo.
El TPV se entrega tras activar tu Nodo y completar la cohorte de transición.